55- Una princesa peligrosa.
Esa mañana, Elyria fingía dormir. Mantenía los ojos cerrados con esfuerzo mientras sentía los labios cálidos de Gregor posarse con dulzura sobre su mejilla.
—Mi luna… deja de estar enojada, te juro que pronto todo se resolverá —le susurró él, acariciando con ternura sus mechones desordenados.
Elyria contuvo el aliento. El corazón le dio un vuelco, pero no abrió los ojos.
Gregor la observó en silencio, sabiendo claramente que no dormía, pero sonrió al verla tan serena.
—Eres una celosita incorr