20- Sentimiento Inesperado.
Las puertas de la cabaña del alfa Gregor se abrieron de golpe, sacudidas por la fuerza brutal con la que Mairen irrumpió en el interior. Su respiración era pesada, sus ojos chisporroteaban de cólera y sus manos temblaban por el susto vivido.
Sin dudarlo, tomó uno de los objetos decorativos de la sala y lo estampó contra la pared con un estruendo seco que hizo retumbar la habitación.
—¡Gregor! —bramó con un grito que parecía un rugido—. ¡Déjate de juegos y dame la cara, maldito!
En la oficina c