67.
El sonido del líquido golpeando su garganta y su tos repentina rompieron el silencio del comedor.
— ¿Duque? ¿Se encuentra bien? — preguntó Lysandra, sobresaltada, extendiendo una mano hacia él.
Sebastian levantó una mano para detenerla mientras intentaba recuperar el aire, con el rostro ligeramente enrojecido, pero no por el té. Sus ojos estaban fijos en un punto invisible, cargados de una alarma que no podía ocultar.
"¿Malakor enfermo?" pensó Sebastian, sintiendo un frío gélido en el pecho.
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