59.
A pesar de que el ambiente en la biblioteca era lo suficientemente pesado como para dormir a un batallón, Bella estaba viviendo una experiencia reveladora.
En un rincón, la pequeña ninfa se había rendido y flotaba dentro de su burbuja de luz con la mejilla aplastada contra la pared elástica, soltando ronquidos que no se oían pero que hacían vibrar la esfera.
Cerca de la puerta Anna libraba una batalla perdida contra el sueño, cabeceando rítmicamente hasta que su barbilla golpeaba su pecho y se