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El sábado llegó con una Bella rebosante de energía. En su mente ya se veía moviendo las manos para crear flores de luz o tal vez aprendiendo a levitar objetos por la habitación. Se había vestido con algo cómodo pero elegante, y su corazón latía al ritmo de los "hechizos maravillosos" que imaginaba realizar.
Sin embargo, cuando entró en la biblioteca del ducado la realidad la golpeó con el aroma del papel viejo y el incienso.
Helios la esperaba sentado con una postura impecable. Frente a la sill