—Señora Han-... —Trate de hablar, vaya que la cara se me caía de la vergüenza al ser conocedora ahora de que mi suegra conoce ciertos acontecimientos pasados.
No me echo la culpa por completo, mi consciencia limpia sabe que no toda la culpa recae en mi, fui una mujer medianamente decente al no seder a los encantos de Han Emris desde el momento en que vi un anillo en su dedo, con la mentalidad de no hacer daño a otra mujer justo como Dylan Montero me hizo daño por meses a mi junto a su amante.
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