—Hija ¿Te sucede algo? —el camino en dirección hacia la finca ha sido algo extenso, en especial cuando de mi parte el silencio fue sepulcral, tan frío capaz de congelar el cuerpo de los presentes en la camioneta, o sea, de mis padres.
Para ellos es muy notorio saber cuando algo me sucede, después de todo no dejo de mirar hacia la ventana y soy incapaz de contestar los chistes malos de mi papá, los cuales siempre recibo con gusto y hasta llegó a decir uno peor, sangre es sangre y nadie podrá neg