Capítulo 48

—¡Emris!

La brisa de la costa se convirtió en la principal compañía de dos amantes que solo ríen bajo la oscuridad de la noche, con las olas del mar chocando con la arena de la orilla y los peces nadando con tanta libertad como ellos corriendo por la fría arena americana.

Admiro este aire romántico, la libertad al lado de este hombre y como me hace sentir tan amada al punto en que deseo hundirme en la calidez de sus brazos por la eternidad de los recuerdos, ya que nuestra existencia es efímera
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