Cuando recuperé por completo la salud, empecé a ayudar a mi hermano menor con sus negocios. La frontera quedaba cerca de las tierras occidentales, donde había una gran demanda de especias. A él nunca le habían interesado las armas ni la vida militar; desde niño, lo único que conseguía despertar su entusiasmo era el dinero.
Como nuestra familia no obligaba a todos los hijos varones a ir a la guerra, mi hermano había logrado construir un negocio bastante próspero. Sin embargo, cuando propuse ayuda