Me reí.
—Nadie muere por alejarse de otra persona. Estos tres años son la mejor prueba. Dices que no puedes vivir sin mí, pero no es porque me ames tanto. Es porque ya no te pertenezco. Te comportaste igual conmigo y con Lucía.
Hice una pausa antes de continuar.
—Primero juraste que solo me amarías a mí. Luego viajaste al sur y regresaste con Lucía, mirándola con amor. Aunque ambas estábamos frente a ti, siempre terminabas eligiéndola a ella.
Su rostro perdió algo de color.
—¿De verdad puedes af