DAMON
—¡Pareja en peligro! —aulló Ryan, mi lobo, y salté de la cama de inmediato.
Ya me había dado un baño y había respondido algunos correos de negocios, tanto de mi empresa como de la de Elora, y quería irme a dormir, pero Ryan no dejaba de aullar y gemir en mi cabeza.
—Hey, chico, ¿qué pasa? —pregunté.
—¡Pareja en peligro! —aulló.
Podía sentir su inquietud y también una leve corazonada de que algo andaba mal.
—¿Pareja en peligro? —arqueé las cejas y entonces caí en cuenta—. ¡Elora! —exclamé