ELORA
Caminamos de la mano por las escaleras, la emoción y energía de la gala ya eran palpables. Al entrar al salón de baile, la música se detuvo y los invitados se volvieron para mirarnos, inclinándose y haciendo reverencias en señal de respeto. Damon apretó mi mano con más fuerza, haciéndome deleitar en la sensación de poder y control que compartíamos como líderes de la manada.
Sonreí e hice una reverencia, mi cabello rojo cayendo sobre mis hombros. “Gracias a todos por venir esta noche,” dij