Lara abrió los ojos lentamente. Se sentía como si hubiera estado durmiendo durante meses y no le parecía suficiente. Estaba todavía agotada y en una nebulosa que no la dejaba pensar claramente. Con mucho esfuerzo se fue incorporando en la cama chasqueando la lengua. Entonces se dio cuenta que no estaba sola. A un lado, sentado en una esquina estaba su esposo que ya cerraba el libro de sus manos y caminaba hacia ella para sentarse en el borde de la cama.
-¿Cómo te sientes?- su voz estaba ligeram