Lara tuvo que reconocer que su marido tenía la misma habilidad de Dyna, o mejor para recomponer el desastre que había provocado. Su ropa ya estaba en el lugar correspondiente, mientras su rostro ya estaba totalmente limpio. Había sentido la calidez de los dedos de Mathew sobre sus labios ahora hinchados y anheló un poco más. Y lo más importante de todo era que no le había desagradado para nada.
En esos momentos su marido se encontraba arrodillado detrás de ella peinando el desastre cabello entr