-Si más suave, ahora más lento, más duro, ah, no tan duro. Así, se siente bien-
Afuera del carruaje todos escuchaban los leves gemidos con un ligero sonrojo que se había estacionado en sus rostros desde hacía un buen tiempo. Su Joven Luna Lara y su esposo estaban muy metidos en aquello que estuvieran haciendo y conociendo lo muy dedicada que era la primera a ciertas tareas que incluían el cuerpo como que ya tenían una idea de lo que estaban haciendo.
Algunos, incluso, tenían que mantener un con