Amara
El tiempo pasaba despacio, de una manera que te hacía sentir ansiosa hasta el punto de comerte las uñas. No entendía por qué tiene que existir el mal, o quizás sí lo hacía, pero no quería aceptarlo.
Todo debe tener un equilibrio.
Desde que Laila había descubierto un camino para romper la maldición no podía dormir, incluso los días se volvieron más lentos. Sentía que las horas no estaban pasando.
–¡Mami!– abro los brazos para recibir a Matthew que viene junto a Aziel. Lo tomo en brazos y l