—No puedo, no puedo hacer eso.
—¿Por qué?— el castaño alzó una ceja tomando una vez más de su jugo. Suspiré una vez más cansada del tema.
—No me interesa meterme en eso Julian, no soy una persona mala, no puedo hacer daño a los demás— mi nuevo mejor amigo bufo terminando su jugo por completo mientras hacía un sonido molesto.
—Pero yo sí— negué.
Estaba sentada junto a Julian, el nuevo empleado y sobrino del dueño del lugar, y el mismo que me salvó de aquella trágica noche. Es un chico realmente