Izel
Mi llegada al castillo me tiene los nervios de punta. A todos los lastime y con ninguno hablé después de recuperar mi humanidad. Diosa soy un desastre. Me sentía realmente mal y no quería ver a ninguno pero debía afrontar las consecuencias de mis actos.
Apenas entramos a la sala nuestra presencia fue informada y pocos minutos después llegó una fila de personas. La reina corrió a abrazar a su hija, Amara fue corriendo por sus padres, mientras yo estaba evitando una mirada a toda costa.
Mi