Los días se convirtieron en un pantano espeso donde cada hora parecía repetirse, igual de larga, igual de insoportable. Clara no aparecía. La ausencia se volvió una sombra pesada en la vida de Mateo, que intentaba seguir respirando entre la desesperación y el pánico. Al principio había guardado silencio, pensando que tal vez encontraría respuestas pronto, que la policía daría con alguna pista que lo salvara de confesar lo que más temía. Pero el tiempo avanzaba y el silencio se volvía insoportab