—Lo siento Clarisse, pero ya te ha encontrado, después de tantos días por fin dio contigo y déjame decirte que está furioso, no creo que te agrade verlo en esa faceta.
—¿De quién me hablas? —lo cuestiono molesta.
—Del pequeño Dante. Cuando se dio cuenta de que no estabas, sufrió demasiado con tu partida, pero me parece que ahora ya sabe que eres tú y está feliz de tenerte aquí —murmura sobre mis labios al tiempo que sus manos suben mi vestido y sin darme tiempo a reaccionar, me sostiene de los