De todos los días en que lo Layan se había levantado temprano ese había sido el mejor. La única y mejor razón era qué había pasado la noche junto a su loba ¿qué más se podría pedir para ser feliz? Pues que ella se hubiera despertado a su lado, no él en la cama vacía. Como era de esperarse Priscila que hacía lo que le daba la gana. El alfa abrió los ojos gruñendo dónde demonios había metido ella. Hubiera sido perfecto despertar, envolverla entre sus brazos, llenar su cuerpo de besos y tener un d