-Se supone que eres el alfa más fuerte de todos por eso te elegí y por otras cosas más- decía Priscila con un puchero mientras movía su dedo de forma circular sobre el pectoral de Layan que se encontraba acostado debajo de ella. El alfa tenía un brazo sobre sus ojos y respiraba de forma suave.
-¿Quién crees que tiene la culpa de que esté así?- protestó el lobo con voz tajante y agotada. Después de días al fin su estómago no lo estaba matando del dolor.
Priscila alzó la cabeza y se enderezó es u