Siena se pone de pie y se para junto a la ventana de forma que me da la espalda, su cabello cae en cascada por sus hombros y me recuerda un poco a Lilian. Desecho el pensamiento desagradable. Durante un rato no habla, yo solo miro a cualquier lugar lejano a ella, no sé si fue buena idea confesar que la entiendo, después de todo no somos cercanas, no he intercambiado con ella más de doscientas palabras en lo que llevamos de conocernos.
Y tampoco voy a olvidar que me invitó de la manera más atent