Mi primer instinto es ponerme de pie y correr lejos de aquí lo más pronto posible, pero me vería como una niña asustada y sí lo soy, pero no por eso voy a demostrarlo. Me quedo tranquilamente sentada en mi lugar y me relajo como si solo fuera un espectador más de una obra teatral. Si pienso que todo es ficción, nada puede hacerme daño.
Pienso en lo mucho que ha pasado desde que me drogué con hongos, recuerdo el lobo espectro y lo relativamente sencillo que fue superarlo, el entrenamiento con el