—¿Eres feliz?— me pregunta mi ahora prometido mientras bailamos después de su hermosa propuesta y el posterior espectáculo que los chicos nos dieron a medianoche.
—Inmensamente feliz e impresionada, me dejaste sin habla con tu interpretación.
—Eso me hace feliz a mí. No sabes cómo me costó pensar en qué hacer para declararme, hasta había ideado una búsqueda del tesoro, pero por el tipo de fiesta y porque se parecía mucho a lo que me contaste que hizo tu padre desistí.
—Pero ¿cómo supiste lo de