Star lab.
Agarré las llaves del auto y salí como si fuera la hermosa Penélope Glamour, esa de los monitos animados que me gustaban cuando era niña, me coloco mis gafas de sol (que son de marco blanco y espejuelos negros como la noche), aunque ni sol hay y camino hasta la hermosa camioneta de color azul (porque rosa no quiso regalarme mi papá) y esperé sentada a ese incordio que me sacaba en cara dejarlo fuera de la celebración de anoche.
—Pff, ¿este cree que estaré todo el día esperándolo?
Enciendo el m