Por Ben y su Con... ciencia
Seis horas antes...
Habíamos escuchado cada palabra que decía Constanza y el semblante de mi preciosa niña mimada ya no era el mejor, por lo que estaba entendiendo ella, la gente del hospital y Hanny conocían al mentado totaldisaster.
—No me jodas, Cony, él... él no puede ser, eso es imposible— le reclama mi suegro y hasta yo entiendo la situación al ver la cara de Hanny. Ella está igual que él, en negación.
—Pero... pero... Ese niño al igual que nosotras...
—Lo sé,