La noche se hizo corta, y como no si había vuelto a dormir con ella... Su abrazo de pulpo sobre mi cuerpo y la calidez de su mejilla en mi pecho me reafirmaban algo que ya sabía.
Estás hasta el tuétano por ella…
Así es.
Y ¿Ahora?...
Ya lo verás conciencia, ya lo verás.
Con sumo cuidado me levanté de la cama para no despertarla y busqué su teléfono, necesitaba de una ayuda especial y quién más que ese mocoso para hacerlo. Marqué su número con las manos temblorosa y esperé a que ese pendejo me c