No dejaba de pensar en lo que había pasado.
Lucian, Aldrec, la mirada de ambos… y esa palabra: hermano.
La repetía en mi cabeza una y otra vez, tratando de darle sentido. Pero no lo tenía.
Nada de lo que estaba ocurriendo lo tenía.
Apoyé la frente sobre la mesa del salón, cerrando los ojos. Las voces a mi alrededor se mezclaban con el zumbido de mis pensamientos. Apenas podía concentrarme en la clase.
—Sara —la voz de Val me sacó de mi ensimismamiento—. ¿Qué rayos está pasando contigo últimamen