Mundo de ficçãoIniciar sessãoEran las doce de la noche. No noté en qué momento me quedé dormida con los audífonos puestos hasta que sentí que una parte de los aparatos me lastimaban el oído. Al levantarme, tenía los ojos entrecerrados y simplemente me quité los auriculares para dejarlos al lado de la mesa, ya más tarde los metería en su estuche. Sin embargo, en el momento en que mi cara tocó la almohada, escuché un aullido. Abrí lo







