El sol de la tarde brillaba con intensidad cuando Oriana y Gabriel salieron de la casa de Oscar. Después del almuerzo, la sensación de cercanía entre ellos se había intensificado, y cuando Gabriel le propuso pasar el día juntos, ella no encontró una sola razón para negarse.
Caminaron por la ciudad sin un rumbo fijo, disfrutando del aire fresco y del simple placer de estar juntos. Gabriel, siempre tan estoico, parecía más relajado de lo habitual. No evitaba tomar su mano, e incluso en algunos mo