Mundo ficciónIniciar sesiónEran más de las dos de la tarde cuando Marcus llegó con Katrina, ambos con una sonrisa radiante, de esas que no se podían fingir. Micca y Marcel no se habían movido de la ventana en todo ese tiempo, vigilando como pequeños halcones.
—¡Ahí vienen! —gritó Micca, saltando sobre la punta de los pies.
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