Las mujeres reían sin parar. Todas ya se habían hecho un facial, sus pieles lucían radiantes, las uñas estaban impecables y llevaban el cabello recogido de una forma especial para que al día siguiente, durante la boda, quedara perfecto.
Victoria caminó hasta la ventana y apartó apenas la cortina. El jardín permanecía completamente oscuro. No se escuchaba absolutamente nada.
Katrina la observó.
—¿Qué pasa, Viky?
Victoria siguió mirando hacia afuera.
—No lo sé... siento que nos observan. Además,