La mañana llegó tranquila después de la intensa celebración del día anterior. Los primeros rayos de sol atravesaban las cortinas de la habitación mientras Marcus permanecía despierto con Katrina profundamente dormida entre sus brazos. La noche había sido larga; entre la boda, la fiesta y las despedidas, apenas habían logrado descansar unas pocas horas. Fabiano y Gerald habían partido cerca de las tres de la madrugada rumbo al aeropuerto para comenzar su luna de miel. Ambos habían contratado un