Marcus caminaba de la mano con Katrina por las calles de París. La acercaba a su cuerpo cada pocos pasos, besaba sus dedos, la abrazaba por la cintura… incluso la arrinconaba contra alguna pared o escalera solo para robarle el aliento con un beso más profundo.
—Me siento en las nubes, Trina… soy tan feliz.
Katrina sonreía, envolviendo su cuello con los brazos.
—Y yo, Marcus… jamás pensé que tendríamos esta oportunidad.
Él apoyó su frente en la de ella.
—Hoy hablé con Henry… el divorcio ya es ef