Salvador acompañó a Nina hasta su cuarto en el hotel con la excusa de ayudarla con su mochila
- ¿Dónde te quedas? – le preguntó Nina
No sabía si era más incómodo mantenerse en silencio o intentar conversar con él cuando se veía tan serio
- A unos veinte minutos de aquí – soltó sin siquiera mirarla
- No tenías que molestarte en ayudarme con esto… es solo una mochila
Salvador asintió
Nina fruncía los labios
Entraron al dormitorio y Salvador se detuvo en la puerta
- ¿Quieres… pasar? – le preguntó