Cuando el avión descendió, Greco Domoniccie se levantó de su asiento con un hormigueo en el estómago
Una sensación que no embargaba desde hacía décadas, se dispersaba en su interior: ansiedad
La comisa de sus labios se curvó hacia arriba
El gran día había llegado
La tensión en el aire le resultaba incluso curiosa
- Durante décadas hiciste lo que quisiste, Greco – Alfredo Mansilla lo recibió al bajar del avión – No puedo creer que a esta altura de la vida se te dé por pelear
- Es todo o nada –