- ¡Raquel! Raquel! - La llamé, desesperada, pero aún estaba inconsciente.
- ¿Está respirando?
Miré hacia arriba y vi a Charles. La colocó en el suelo y trató de sentir su respiración.
- ¡Dios mio! ¿Que hice? – Caminé de un lado a otro, desesperada, sintiendo que mi corazón latía aceleradamente y mi cuerpo temblaba de una manera repentina que no podía controlar.
- La respiración es débil... Muy débil.
Pasé una mano por mi cabello, como si eso pudiera calmarme de alguna manera.
Charles se levantó