Me tomó un tiempo encontrar un lugar para estacionar mi auto. Terminé dejándolo a casi una cuadra de distancia de la Copa Efervescente. Casi corrí a la puerta trasera y abrí la puerta mientras me quitaba los tacones, reemplazándolos con zapatillas cómodas.
- ¿Casa llena? – Miré a Bill, que estaba sacando bebidas del almacén.
- Lleno. ¿Pudiste aparcar cerca?
- Casi en la próxima cuadra.
Me llenó los brazos con cuatro botellas de licor, las cuales llevé a la barra, donde los muchachos ya las esta