Charles abrió las piernas y se arrodilló, con mi cuerpo debajo del suyo.
- Aún estamos muy cerca de nuestra casa – me miró, la luz de la luna iluminaba sus pupilas claras , resaltando su rostro perfecto – Pero no aguanto esperar un minuto más para follarte, mi amor… – Dijo tomando mi mano y haciéndome sentir su erección debajo de sus jeans.
- Vuelve a decir "joder" y vengo aquí y ahora. – confesé.
- No... No puedes correrte antes de que esté dentro de ti, pequeña. - Dijo mientras me levantaba l