CAPÍTULO 66
IKER
Me encuentro parado frente al altar; la veo caminar del brazo de su papá, sonriendo radiante, y también le sonrío.
El señor Daniel me la entrega y dice unas palabras:
—Te entrego a mi niña, sé que la harás muy feliz como lo has hecho hasta ahora.
Asiento. Los ojos de Danielita están humedecidos; le aprieto suavemente la mano y, al mirarme, me dedica una sonrisa.
Su papá le da un beso en la frente y se dirige a su lugar junto a su esposa.
Danielita y yo nos miramos a los ojos; le