CAPÍTULO 64
DANIELA
La boda por lo civil será en unas horas y siento un nerviosismo delicioso; quiero que todo salga perfecto.
Suena mi teléfono y sonrío al ver que es mi papá.
—Hola, mi niña —me saluda alegre.
—Hola, papá, ¿ya llegaron?
—Sí, ya estamos en casa de tu abuelita.
Esbozo una suave sonrisa.
—Qué bueno.
Platicamos un poco más.
—Bueno, mi amor, te dejo para que te arregles. Nos vemos al rato.
—Okay, pá.
Cuelgo la llamada y veo a Iker entrar al cuarto; nos sonreímos.
—Amor, ahorita voy