—¿Tú? ¿Te casarás conmigo? —La incredulidad en la voz de Randall era palpable, como si esas palabras le costaran entenderlas.
Por un instante, el corazón de Bianca latió con fuerza, casi se sintió débil bajo el peso de la pregunta.
Una sensación de rechazo la envolvió, la duda la abrazó como una sombra oscura que la empujaba al abismo.
Luego, una oleada de humillación la hizo apretar los puños con tanta fuerza que las uñas casi se clavaron en su piel.
Su respiración se aceleró, y sintió cómo la