Las gemelas, Mila y Mia, vieron a su papá, Terrance, y por un momento, sus ojos se iluminaron con una chispa de esperanza.
Sonrieron brevemente, pero la sonrisa desapareció tan rápido como llegó.
Sin poder contenerse, se lanzaron a sus brazos, pero los sollozos no tardaron en llegar.
—¡Papito! —gritaron al unísono, señalando hacia el edificio que aún ardía en llamas
—¡Mami se cayó! ¡Ya no se levantó, papi! ¡No respirábamos! —dijo Mila
El corazón de Terrance se detuvo por un segundo.
El miedo lo