Paz se levantó lentamente del sofá, su cuerpo todavía adormecido, y cubrió a Terry con una frazada.
Lo miró por un instante.
Con una última mirada hacia él, cerró la puerta suavemente detrás de ella y se dirigió hacia la habitación de las niñas.
Allí, en el sofá cama frente a ellas, se dejó caer agotada, sumida en pensamientos oscuros y nostalgias que no podía ahogar.
Al día siguiente.
Cuando Terry abrió los ojos, lo primero que vio fueron dos pequeñas figuras frente a él.
Sus corazones latían c