CAPITULO....
Meara se interpuso entre nosotros.
— Da un paso más y lo lamentarás.
El hombre la miró como si fuera un insecto.
— Tú no importas.
Extendió la mano hacia mí.
El mundo se inclinó.
Y entonces, desde lo más profundo de mi pecho, algo respondió.
No pensé.
No decidí.
Levanté la mano.
La marca explotó en luz.
El aire se partió con un estallido sordo. El desconocido salió despedido contra la pared opuesta, rompiendo el concreto como si fuera papel.
El silencio regresó… roto s