capitulo...
— Siempre hay exploradores.
Negué.
— No.
Respiré hondo.
La oscuridad dentro de mí reaccionó.
Reconocimiento.
— Ellos… cambiaron.
Los árboles al borde del claro comenzaron a moverse.
Primero una silueta.
Luego otra.
Y otra.
Los lobos de las manadas retrocedieron.
No por miedo.
Por instinto.
Porque lo que salió del bosque…
ya no era completamente lobo.
Eran cinco.
Sus cuerpos seguían siendo de licántropos.
Pero algo estaba… mal.
El pelaje estaba oscurecido como si la noche se hubiera