Maximiliano dejó a Sienna sentada sobre el tocador mientras empezaba a quitarse la ropa frente a ella. A pesar de que tenía tanto por hacer, ahora que había decidido presentarla oficialmente como su reina luna, en ese momento lo único que quería era cogérsela mientras le ayudaba a darse una ducha.
Sienna lo miraba embelesada, recorriendo con la vista cada músculo de su torso marcado, sintiendo que la boca se le ponía seca. El rey lycan no iba a tener piedad, y a ella no le importaba en lo absol