Los meses transcurrieron rápidamente. El país de Alania se había sumergido en una guerra desastrosa: los desertores atacaban día tras día a las manadas y, a pesar de la firme resistencia que estas demostraban, comenzaban a ceder. Sin embargo, justo cuando estaban al borde de caer, el rey lycan aparecía para brindarles un aliento de esperanza.
—¡Largo! —rugió el rey lycan, arrancándole la cabeza al líder de los desertores.
Había estado uniéndose personalmente a las batallas cada vez que veía a l