Mi Cachorro...
—Hay que evacuar, ¡ya! —ordenó Maximiliano.
A pesar de que apenas unos minutos atrás había amenazado con exterminar a la manada entera por la traición de Santiago, en ese instante su único objetivo era proteger a los civiles.
Santiago asintió, salió corriendo de la mansión, debía unirse a la batalla, detener al enemigo en lo que los civiles eran evacuados de los refugios.
—Utilicen los túneles que llevan a Rosal —ordenó Santiago.
Aquellos túneles los había mandado a construir tras el letal ataq